Jan 24, 2009
canastilla
Era una chica simple. Se enamoró de él cuando, la primera vez que fue a su casa, se ofreció a lavar los platos que habían usado en la cena que ella cocinó. Luego de que, animada por la copa de vino que compartieron -él la llevó- aceptó que él se arremangara y se acercara al fregadero, se arrepintió. La esponja estaba en una situación francamente vergonzante. Entonces él lo hizo. Tomó la canastilla de la coladera, llena de materia orgánica indescifrable, y sin asomo de gesto de disgusto, lo vació con los dedos en el bote de basura. Siguió hablando como si nada mientras ella torpemente se daba cuenta de que iba a tener los hijos de ese hombre.
Dec 16, 2008
tercera, cuarta
Tercera, cuarta vez que en un arrebato me acusas de no entender y luego te borras. Así nomás. Como si yo fuera un fastidio. Como que me castigas. Como si no supieras que te largaste de viaje y me quedé a extrañarte frente a una ventanita idiota. Pensar que eres tú quien no entiende, no sabe.
Extrañar el peso de tu brazo sobre mi espalda. ¿Cómo se dice eso?
Extrañar el peso de tu brazo sobre mi espalda. ¿Cómo se dice eso?
Nov 28, 2008
Nov 26, 2008
Oct 26, 2008
Sep 28, 2008
sospecha
A veces creo que tú también estás solo. A veces creo que las cosas que te digo no son en balde. De vez en cuando, te pienso como si en medio de tu ir y venir, de tu perpetuo no estar, siguieras siendo mío. Te miro suspendido en una suerte de limbo amoroso. Apareces intermitentemente entre las ventanas a las que me asomo, hecho ciudad, reloj, tarro de café. Melancólico y distante.
Sep 7, 2008
reclamo
Había un cierto reclamo en la forma que tuviste de besarme esta vez. La última vez había sido como con timidez, como para ver si se podía, como tanteando las aguas.
No ahora. Ahora fue diferente. Me besaste con autoridad, con, tú sabes, ganas pero también con una especie de reivindicación de derechos que me sorprendió.
Después te quedaste callado y tuve que marcharme, atónita y tambaleante.
No ahora. Ahora fue diferente. Me besaste con autoridad, con, tú sabes, ganas pero también con una especie de reivindicación de derechos que me sorprendió.
Después te quedaste callado y tuve que marcharme, atónita y tambaleante.
Jul 26, 2008
Jul 21, 2008
XXX
A veces siento que alguna vez vamos a celebrarlo como si. Como si el año que cumples lo fuéramos a pasar juntos o lo hubiéramos. Como si una noche nos vistiéramos de cumpleaños y nos besáramos las bocas. En lugar de festejarte secretamente en lugarcitos afrancesados con tarta de manzana. Despertarte con uno, dos, tres. Y luego abrazarte y colgarte unas palabras al oído, como si fueran regalos. Cenar con la gente querida, bailar sin que importara la lluvia, marcharnos de la mano.
En lugar de mandarte una tarjeta.
En lugar de mandarte una tarjeta.
Jul 15, 2008
Jul 6, 2008
deseo
Hay domingos que te pienso desde antes de abrir los ojos. Y tengo ganas de ponerte un dedo encima, dos. Posar la mano sobre tu espalda cuando vayamos en un taxi mientras me imagino que pronto vamos a quedarnos solos. Aunque sea mentira. Lanzarte una mirada al otro lado de la mesa, sin que los demás sospechen que esta mañana, o anoche, o en unos momentos más. Ser cómplices. Tomados de la mano.
Jul 3, 2008
wild (or not)
Lautriz subraya un parrafito de la reseña de James Wood:
--Peter Carey, His illegal self
"She had wild hair, but she was not wild and no matter what Time magazine said about her so-called generation, she had only made love to one man in her life"
--Peter Carey, His illegal self
Jun 21, 2008
44
"Tienes las puntas del cabello maltratadas. Y, aunque la pueta de tu casa parece estar abierta, hay una especie de película transparente y pegajosa, una especie de teleraña o papel celofán que se adhiere a los muebles y los objetos y los pisos y las paredes, volviéndolo todo intocable. Nadie puede tocar nada en tu casa, Detective. Nadie puede posar las yemas de los dedos, con todo y sus huellas dactilares, su historia, sus horrores, su identidad, sobre la superficie real. Nadie te puede tocar"
Rivera Garza, Cristina (2007) La muerte me da México: Joaquín Mortiz. pp. 153
Rivera Garza, Cristina (2007) La muerte me da México: Joaquín Mortiz. pp. 153
Jun 15, 2008
Jun 10, 2008
anular
Esta mañana llovía en el cerro. Eso y amanecí con el anillo puesto. Sólo amanecía con el anillo puesto cuando dormíamos juntos. Nos los quitábamos estrictamente a la hora de la ducha: el suyo junto al jabón en el borde de la tina; el mío en el lavabo. Algunas veces, a la hora de lavar los trastes. Nunca para dormir si juntos.
Jun 1, 2008
desperdicio
Algún día alguien encontrará un cuadernito, unos renglones, una dirección electrónica. Alguien algún día tal vez se lamente de que no haya continuado. Perseverar en la escritura.
May 28, 2008
May 25, 2008
entrevista
Te entrevistaron y tangencialmente me mencionaste. La pregunta, obviamente, no era sobre mí. Pero me sacaste a cuento. Dijiste que yo, disfrazada de anónonimo Alguien, te había preguntado el otro día si. No fue exactamente así. Pero está ahí, publicado, en el último párrafo.
Publicada, a causa tuya.
Publicada, a causa tuya.
May 14, 2008
usted
Usted se piensa que pude ir de aquí para allá, inaugurándole sucursales a su huída. Que aventar unas palabras por la ventana, al fin que está todo negro y luego tomar el cuchillo y hacerle a cualquiera una pequeña herida con un cuchillo filoso. Usted cree que eso es normal, andar con los calcetines en la cajuela y tomar una quijada a oscuras y fumarse un cigarrillo. Que se vale, usted se piensa.
Usted se equivoca.
Usted se equivoca.
May 6, 2008
May 5, 2008
palabras íntimas
Tal vez el momento más íntimo no haya sido el de los silencios en el auto, ni el de las confesiones agridulces del pasado. Tampoco cuando los dedos se tocaron o los labios se encontraron. Tal vez, tal vez haya sido así:
Los ojos de ella se posan en una pequeña ventana oscura. Se asoma. Tuntuntuntuntun por dentro. Por fuera intenta no respirar mucho. Él está a un lado, en silencio. Él y su olor aguardan. Ella lee, descubre, disfruta. Una lágrima, otra. Las palabras. No. Él y su olor. Las palabras.
Luego ella dice una estupidez. Tal vez así se arruina el momento íntimo.
Los ojos de ella se posan en una pequeña ventana oscura. Se asoma. Tuntuntuntuntun por dentro. Por fuera intenta no respirar mucho. Él está a un lado, en silencio. Él y su olor aguardan. Ella lee, descubre, disfruta. Una lágrima, otra. Las palabras. No. Él y su olor. Las palabras.
Luego ella dice una estupidez. Tal vez así se arruina el momento íntimo.
May 4, 2008
chinese restaurant
Esta vez no eran dos huecos.
Esta vez fue diferente. Lo esperábamos. También yo titubée, dudé, me contuve. Hasta que ya no. Entonces cierro los ojos y estás ahí. Aquí. Y es delicioso. Porque hace mucho que no estás. Ahora sé cómo es pasar años sin besarte y presto atención.
Escribo eso y me doy cuenta.
Esta vez fue diferente. Lo esperábamos. También yo titubée, dudé, me contuve. Hasta que ya no. Entonces cierro los ojos y estás ahí. Aquí. Y es delicioso. Porque hace mucho que no estás. Ahora sé cómo es pasar años sin besarte y presto atención.
Escribo eso y me doy cuenta.
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