"Tienes las puntas del cabello maltratadas. Y, aunque la pueta de tu casa parece estar abierta, hay una especie de película transparente y pegajosa, una especie de teleraña o papel celofán que se adhiere a los muebles y los objetos y los pisos y las paredes, volviéndolo todo intocable. Nadie puede tocar nada en tu casa, Detective. Nadie puede posar las yemas de los dedos, con todo y sus huellas dactilares, su historia, sus horrores, su identidad, sobre la superficie real. Nadie te puede tocar"
Rivera Garza, Cristina (2007) La muerte me da México: Joaquín Mortiz. pp. 153
Jun 15, 2008
Jun 10, 2008
anular
Esta mañana llovía en el cerro. Eso y amanecí con el anillo puesto. Sólo amanecía con el anillo puesto cuando dormíamos juntos. Nos los quitábamos estrictamente a la hora de la ducha: el suyo junto al jabón en el borde de la tina; el mío en el lavabo. Algunas veces, a la hora de lavar los trastes. Nunca para dormir si juntos.
Jun 1, 2008
desperdicio
Algún día alguien encontrará un cuadernito, unos renglones, una dirección electrónica. Alguien algún día tal vez se lamente de que no haya continuado. Perseverar en la escritura.
May 28, 2008
May 25, 2008
entrevista
Te entrevistaron y tangencialmente me mencionaste. La pregunta, obviamente, no era sobre mí. Pero me sacaste a cuento. Dijiste que yo, disfrazada de anónonimo Alguien, te había preguntado el otro día si. No fue exactamente así. Pero está ahí, publicado, en el último párrafo.
Publicada, a causa tuya.
Publicada, a causa tuya.
May 14, 2008
usted
Usted se piensa que pude ir de aquí para allá, inaugurándole sucursales a su huída. Que aventar unas palabras por la ventana, al fin que está todo negro y luego tomar el cuchillo y hacerle a cualquiera una pequeña herida con un cuchillo filoso. Usted cree que eso es normal, andar con los calcetines en la cajuela y tomar una quijada a oscuras y fumarse un cigarrillo. Que se vale, usted se piensa.
Usted se equivoca.
Usted se equivoca.
May 6, 2008
May 5, 2008
palabras íntimas
Tal vez el momento más íntimo no haya sido el de los silencios en el auto, ni el de las confesiones agridulces del pasado. Tampoco cuando los dedos se tocaron o los labios se encontraron. Tal vez, tal vez haya sido así:
Los ojos de ella se posan en una pequeña ventana oscura. Se asoma. Tuntuntuntuntun por dentro. Por fuera intenta no respirar mucho. Él está a un lado, en silencio. Él y su olor aguardan. Ella lee, descubre, disfruta. Una lágrima, otra. Las palabras. No. Él y su olor. Las palabras.
Luego ella dice una estupidez. Tal vez así se arruina el momento íntimo.
Los ojos de ella se posan en una pequeña ventana oscura. Se asoma. Tuntuntuntuntun por dentro. Por fuera intenta no respirar mucho. Él está a un lado, en silencio. Él y su olor aguardan. Ella lee, descubre, disfruta. Una lágrima, otra. Las palabras. No. Él y su olor. Las palabras.
Luego ella dice una estupidez. Tal vez así se arruina el momento íntimo.
May 4, 2008
chinese restaurant
Esta vez no eran dos huecos.
Esta vez fue diferente. Lo esperábamos. También yo titubée, dudé, me contuve. Hasta que ya no. Entonces cierro los ojos y estás ahí. Aquí. Y es delicioso. Porque hace mucho que no estás. Ahora sé cómo es pasar años sin besarte y presto atención.
Escribo eso y me doy cuenta.
Esta vez fue diferente. Lo esperábamos. También yo titubée, dudé, me contuve. Hasta que ya no. Entonces cierro los ojos y estás ahí. Aquí. Y es delicioso. Porque hace mucho que no estás. Ahora sé cómo es pasar años sin besarte y presto atención.
Escribo eso y me doy cuenta.
Apr 19, 2008
hoy te vi
Se suponía que el curso lo iba a dar el Ing. F.D. Cuando llegué ya había comenzado. Pero el ingeniero no estaba. Estabas tú. Tú al frente del salón, con tus sílabas limpias y claras y bien acentuadas. Tus manos, que bailaban con tus sílabas mientras explicabas, ampliabas, clarificabas. Otra vez tenías barba, pero llevabas ropa fea. Unos zapatos gastados y una camisa sin planchar. Tú no eres así; nunca usarías unos pantalones como esos ni una camisa deslavada de ese horrible color salmón. Pero eras tú. Tal vez el programa estuviera equivocado, el título y el primer nombre. Pero el apellido era el mismo así que sí, tú, al frente, diciendo, enseñando. Yo en la fila de atrás. Escuchándote, queriendo tocarte. Y me miraste. Y nos entendimos. Después terminó el curso y cada quien se marchó por su lado. Hoy te ví en la escuela y fui feliz.
Apr 14, 2008
trato
Latruiz escribe.
Lautriz está intrigada.
- Yo lo único que te prometo es que si le cuentas a alguien voy a negarlo hasta el final.
- De acuerdo; yo haré lo mismo.
Ésos fueron los únicos términos y condiciones del trato. Discreción absoluta y llevar la mentira hasta el final. Sonaba bien. Además no podía ser de otra forma.
Lautriz está intrigada.
Apr 13, 2008
sacarina
He encontrado casi de todo para suplirte. Ojos más expresivos, palabras más decididas, gestos atrevidos y desconocidos. Caricias, lecturas, melodías. He vuelto a ser feliz una y otra vez, fugaz, engañosamente. Hay algo que todavía no encuentro.
Tu risa. Tu risa no se repite en ninguna parte. Ninguna sabe como la tuya.
Tu risa. Tu risa no se repite en ninguna parte. Ninguna sabe como la tuya.
Apr 8, 2008
Apr 5, 2008
leones
Los leones habían crecido. Ocupaban un solo estante, junto con los felinos y el kiwi y el tucán. Nos dijimos algunas cosas que no recuerdo. Te miré sólo muy brevemente, fascinada con el estante. Un mueble ajeno. Y los leones, más grandes, más oscuros. Nuestro librero ya no existía. Deposité el índice derecho en el lomo del leopardo africano y lo acaricié. Los leones, los leones, los putos leones, ¿cómo pudieron haber crecido? Dijiste varias cosas, ahora no puedo recordarlas, carajo.
Absurdo, como soñarte.
Absurdo, como soñarte.
Apr 4, 2008
Apr 1, 2008
Mar 26, 2008
ligas mayores
Lautriz usa el lápiz sólo para rascarse perplejamente la cabeza. No puede escribir. Lee y relee una frase, dos. En el cuadernito, transcritas unas palabras que han sido depositadas sobre la frente enfebrecida de su onomástico: mis dedos de pianista retirado te buscan en un lugar donde nunca llueve. Lautriz no puede. Lo sabe y pone a buen uso el instrumento: se rasca la cabeza. A este hombre no va a poder recrearlo con las palabras.
Mar 22, 2008
Mar 18, 2008
cocina
Te sentaste a comer nueces de la India en la barrita de la cocina. Estás enfermo. Llegamos anoche apenas. Mido media taza de azúcar y la vierto encima de un sartén grueso. Un día fuimos al cine y te enojaste mucho. Encuentro la palita de madera. No puedo mirarte, el caramelo es algo muy delicado. Estás ahí pero no me tocas. Me pregunto en voz alta si alguna vez te permití ponerme la mano en el rostro. Te quedas callado un rato y escuchamos cómo se derrite el azúcar. Siempre me dejaste, dices y entonces adivino que espulgas el bowl de nueces como si entre ellas fueras a encontrar algo más que decir. Retiro el sartén del fuego, agrego dos tazas de un vino que no vamos a compartir. Un aroma nos rodea. No sé cómo se sienten tus manos.
Feb 15, 2008
Feb 10, 2008
juego
Un hombre. Una mujer. La noche. Música, vino, todo eso. Lautriz los miró. De pronto un brazo aquí, una mano allá. La mujer poco a poco iba. Lautriz no se molestó de prevenirla, parecía estarse divirtiendo. Cuando se fueron juntos titubeó. Tampoco se trataba de llevar el juego demasido lejos. Era, después de todo, un juego. Que terminó en empate.
Subscribe to:
Posts (Atom)